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domingo, 25 de julio de 2021

 

EL PORQUÉ DE LA GUERRA.

ENTRE EINSTEIN Y FREUD.

Una psicología del dolor.

 


Hacia finales de la segunda guerra mundial, los dos grandes genios de la época se propusieron tener una conversación acerca del porqué de la guerra. La propuesta nació del profesor Einstein y Freud la aceptó.

Llegaron a intercambiar cuatro cartas y lo que recuerdo, en una breve síntesis, del intercambio de ideas entre el psicoanalista que generó el concepto de inconsciente y el físico que produjo la teoría de la relatividad, fue que Einstein, de ideas pacifistas, y partidario de la reeducación de la civilización hacia la paz y el psicoanalista, investigador de las oscuridades del alma, fue que Freud le dijo que, muy a su pesar, y de las buenas intenciones de su interlocutor, estas no coincidían con lo que arrojaban sus investigaciones sobre el inconsciente.

Qué puedo pensar, con humildad y rigor, de lo que Freud habría descubierto en la naturaleza del inconsciente, para zanjar de tal modo la conversación? 

Mi hipótesis es que en el ser humano hay una dificultad profunda y esencial para aceptar la existencia del otro, de sus prójimos.

El hueso de la cuestión es que de todos los “pecados” propios del espíritu humano, el principal es el egoísmo.

El fundamento de lo inconsciente, en efecto, parece estar basado en su profundo narcisismo. En esto se basa la poderosa tentación agresiva, que lo suele llevar a acabar con su prójimo.

El amor-odio. La contracara de la moneda.

En la teoría psicoanalítica se habla que el amor es la fuerza fundamental, basada en el reconocimiento del otro amado, pero que tiene una contracara de la moneda, el odio. 

¿Debido a que, este doble mecanismo de contradicción del alma en la relación con sus hermanos humanos?

Debido a que, al abrirnos hacia el otro en el amor, también se abre en nuestra alma una ventana donde el ser amado nos halla sin defensa a causa de nuestro amor y, si se le ocurre jugarnos una mala pasada, una traición, un abandono de su amor por nosotros, quedamos a su merced. En esto consisten los riesgos del amor, y la posibilidad del dolor más profundo que nos puede producir.

Por miedo al dolor preferimos eliminar al otro.

domingo, 2 de septiembre de 2018

JORGE ALEMÁN* (psicoanalista argentino-español, escritor) “Obediencia retardada”, de Freud.



“Ni el marxismo, el psicoanálisis, las filosofías Post 68 etc., parecen resolver la inercia ideológica que atenaza los espíritus en lo que Freud llamó en su día una obediencia retardada.” *

Siempre me impresiona esta fijación en el pasado que lleva al rechazo de lo nuevo. La idea de Freud de una obediencia retardada, supongo que nos habla de una reminiscencia inconsciente, que anida en lo profundo de nuestra personalidad apegándonos a las vivencias y a las emociones del pasado.

Indudablemente hay algo entrañable en la nostalgia de evocar sucesos queridos de nuestra historia. No vivimos en el pasado, pero su rememoración gozosa es un placer que nos podemos permitir, en un momento del presente en que llegan a nuestra memoria.

La ´obediencia retardada´ de Freud, ocurre cuando la emoción de lo vivido se fija en nuestra personalidad, gobernando las emociones presentes, en una especie de tiranía, de obediencia debida a un suceso anterior.

Aquí, el tratamiento psicoanalítico ofrece una ayuda, porque nos muestra lo relativo del pasado, nos muestra por decirlo de otra forma, que podríamos tener otro pasado, que podríamos ser otros.

Como dijo Borges, en uno de sus prólogos: “Es puramente circunstancial que seas tú el lector y yo el escritor”.
Esto nos cura de la obligación de vivir en el pasado. El pasado que ha producido nuestro presente es puramente circunstancial. Yo, nos diría Borges, citando a algún pensador apócrifo, soy puramente circunstancial.

Cuando me relativizo de esta manera me curo del pasado y puedo dar pasos en el presente.

En este camino el ´Psicoanálisis Comunitario´ puede ejercer una guía: Que cada paso sea escribir un poema.

domingo, 21 de mayo de 2017

¿EL HOMBRE ES UN NOSTÁLGICO?


El dolor que produce el recuerdo de algo perdido se ancla en el alma a través de dos raíces, una la de las cosas reales que se han perdido, y la otra en el recuerdo  inconsciente de las primeras vivencias de la infancia, que produce un sentimiento de algo que falta y que tenemos que encontrar. Que se acerca automáticamente desde sus fuentes inconscientes a potenciar ese dolor.

En este sentido los seres humanos tenemos una veta nostálgica.

Freud nos dejó el concepto de que a los cinco años ya está formada la parte esencial de la personalidad.

En la clínica de pacientes con aspectos psicóticos se observa la gran intensidad de estos conflictos primarios.
No se presenta como una esquizofrenia sino como gente normal con un síntoma especialmente doloroso que le dificulta su vida emocional.

Los tratamientos psicoanalíticos de estos casos resultan al comienzo productivos, pero llega un momento en que se enlentecen, por la aparición de estas emociones.

Este mundo inicial de la mente humana es el período de sentimientos más intensos. Son los niños los guerreros de esos tiempos, acompañados por sus padres y criadores que les acompañan en el crecimiento y la moderación de esta intensidad. Pero ella sigue viva (y así ha de ser por naturaleza) y se hace presente en estas situaciones de pérdida.

sábado, 5 de noviembre de 2016

POR QUÉ PERSISTE FREUD?



Hay personas que dicen: Qué tanto jaleo con Freud, Freud no es Dios.

- Freud no es Dios, pero es el que descubrió la oscuridad en el alma humana, lo que Heidegger filosofó, él lo demostró científicamente.

¿Qué quiere decir la oscuridad? puede preguntar el lector.

Ha producido una revolución copernicana en el saber. Somos guiados por nuestro corazón y nuestro corazón es inconsciente.

Como Copérnico que le quitó a la Tierra el carácter de ser el centro del universo según la entendía Ptolomeo, como Darwin le quitó al ser humano el lugar del hijo de Dios colocándolo dentro del reino animal, el psicoanálisis, al centrar todo en lo inconsciente, le quitó al hombre ser dueño de su consciencia para remitir su centro al reino del inconsciente.

Este ser humano viajero es la oscuridad que inaugura Freud. Pero sorprendentemente es gracias a esta oscuridad que el ser humano es un artista creador de sí; que cuando se enfrenta a la página en blanco, al mundo en blanco, genera una realidad que produce el goce del nacimiento perpetuo; el nacimiento permanente del artista creador.


domingo, 16 de agosto de 2015

BORGES: SUEÑO Y VIGILIA

La vida es sueño. Calderón.
Soñamos de noche y de día. Freud.


“Un día y una noche —entre mis días y mis noches, ¿qué diferencia cabe?— soñé que en el piso de la cárcel había un grano de arena. Volví a dormir, indiferente; soñé que despertaba y que había dos granos de arena. Volví a dormir; soñé que los granos de arena eran tres. Fueron, así, multiplicándose hasta colmar la cárcel y yo moría bajo ese hemisferio de arena. Comprendí que estaba soñando; con un vasto esfuerzo me desperté. El despertar fue inútil; la innumerable arena me sofocaba. Alguien me dijo: No has despertado a la vigilia, sino a un sueño anterior. Ese sueño está dentro de otro, y así hasta lo infinito, que es el número de los granos de arena. El camino que habrá de desandar es interminable y morirás antes de haber despertado realmente”. Borges

lunes, 19 de agosto de 2013

HIPNOSIS O ASOCIACIÓN LIBRE.

S.XXI ANTE LA BÚSQUEDA DE LA LIBERTAD. 
El método intervencionista enfrentado al facilitador de pensamiento.

Surge la misma cuestión hoy, cien años después de las primeras investigaciones clínicas de Freud a principios del XX con la “asociación libre”.

Primera plana del diario El Espectador, 11.07.2013, Bogotá, Colombia: Una doble noticia, una frente a otra; la primera de un neurólogo del Instituto de Investigación de Massachusetts, la segunda de las comunidades negras, indígenas y campesinas de Sud América.
El investigador estadounidense procura insertar recuerdos en ratas, el estudio antropológico sudamericano recuperar saberes perdidos de las comunidades originarias.

La primera lleva al “Gran hermano”, la sociedad del control, la segunda al humano con su difícil camino de la búsqueda de la libertad.

Nuevamente retorna Aldous Huxley, con su Un Mundo Feliz, de 1932. En esta novela de ficción, “la humanidad es desenfadada, saludable y avanzada tecnológicamente. La guerra y la pobreza han sido erradicadas, y todos son permanentemente felices. Sin embargo, la ironía es que todas estas cosas se han alcanzado tras eliminar muchas otras: la familia, la diversidad cultural, el arte, el avance de la ciencia, la literatura, la religión y la filosofía.” (Descripción de Wikipedia).

lunes, 16 de abril de 2012

MATRIX Y EL SENTIDO DE LOS SUEÑOS EN FREUD.



Dice Zizek que “La lección final de La interpretación de los sueños es que la realidad es para aquellos que no pueden mantener el sueño.”

En la pesadilla la angustia interrumpe el dormir porque el sueño falla en su función de  enmascarar los conflictos inconscientes.
Si no somos capaces de ver ciertos mecanismos de nuestra mente la  represión nos protege de su brusca aparición haciendo que esos contenidos se disfracen de otra cosa para que podamos seguir durmiendo. Esa es la razón de la rareza que tienen normalmente los sueños.
No cualquiera ni en cualquier momento es capaz de mirar en su interior.

La famosa película Matrix postula que la verdadera realidad es virtual. Esto mismo nos muestra el sueño. Para el personaje de “El elegido” esa es la verdadera realidad.

Freud nos enseña que soñamos tanto dormidos como despiertos.
Nos despierta la angustia cuando no podemos tolerar esa verdad. Si estamos preparados para ello seguimos soñando como si tal cosa.
Por eso dice Zizek que la realidad es para los que no pueden mantener el sueño.

miércoles, 28 de marzo de 2012

SEXUALIDAD EN FREUD. 2. Mecanismo de elección de objeto no natural y heredado sino histórico.



En la tradición cultural la sexualidad humana había sido considerada como la parte animal del hombre, dominada por el instinto ante ciertos estímulos sensoriales de forma refleja, como en el caso del olor de la perra en celo. El perro macho no se fija en la hembra sino por este olor, que cuando no está presente no se siente sexualmente excitado por ella en absoluto. Así funciona en todo el reino animal, excepto en el humano en que tiene que ver con la historia del sujeto y las formas de seducción o acercamiento en la comunicación.

La característica del instinto animal es que el objeto está predeterminado por
un reflejo que responde ante un estímulo a los sentidos.
En el humano el objeto no está predeterminado.

Freud empieza a estudiar esto por un fenómeno que le llama la atención en algunos estudios psiquiátricos de la época, como los que describió Ellis en un recuento de lo que en su época llamaban las aberraciones, lo que resultó un poco escandaloso.
Como el caso del fetichista por ejemplo, en que una persona se sentía atraída sexualmente por un detalle, como por ejemplo en el caso del pañuelo de ciertas características, de color, olor, etc. O por el bigote, o cierto color de pelo.

Se había descrito un caso de un hombre que sólo podía excitarse sexualmente con su mujer si en un cierto momento del juego erótico le cortaba un mechó de pelo con unas tijeras,.
El homosexualismo también se lo encasillaba en este concepto, como variaciones de los hábitos sexuales de diversa índole.

En los Tres ensayos sobre la sexualidad infantil, de 1905, se da cuenta que el niño cuando empieza a descifrar el mundo, entre los 12 y 24 meses de edad, ve estimulada su atención por cualquier cosa que se encuentra en el camino, un juguete, un montoncito de basura, el reflejo de la luz, y así indefinidamente. A esta característica del inicio del deseo del niño lo va a denominar perverso polimorfo, con lo cual empieza a descifrar la base del mecanismo del deseo.

Por lo tanto se da vuelta la noción de instinto animal con un objeto predeterminado, y de conductas enfermizas llamadas perversiones por alejarse de la norma ideológica social sobre el objeto del deseo.

A partir de entonces el sentido de la sexualidad en Freud, lejos de un instinto natural dirigido a la reproducción animal de la especie, se empieza a entender como una forma de relacionarse con el mundo a través de lo que llama su atención, a través de lo que le hace ilusión; del deseo entendido como un mecanismo de diferenciación y organización de los objetos de la realidad.
Esta será la base de su formulación sobre el funcionamiento inconsciente.

sábado, 7 de mayo de 2011

SÁBATO. ¿PROGRESO EN EL ARTE Y EN LOS SUEÑOS?

Fragmento extraído de Entre la letra y la sangre. Ernesto Sábato. Seix Barral.
“El arte no progresa por el mismo motivo por el que no progresan los sueños: ¿acaso las pesadillas de nuestra época son mejores que las de la época del bíblico José? La matemática de Einstein es superior a la de Arquímedes, pero el Ulises de Joyce no es “superior” al de Homero. [...]. Un artista logra cada vez lo que podríamos llamar un absoluto, o un fragmento de Absoluto con mayúscula. Así sea una estatua de la época de Ramsés II, una de esas enigmáticas y formidables estatuas hieráticas, o una estatua de la época del naturalismo griego o una estatua de Donatello. La arrogancia europea y “progresista” llegó a pensar que los egipcios esculpían de esa manera por una suerte de incapacidad para representar el mundo exterior, la naturaleza o el cuerpo tal como son. Se equivocaban, como lo prueban las estatuillas encontradas en sus tumbas, estatuillas de esclavos o artesanos que estaban esculpidas con el más riguroso y exacto naturalismo. No, por Dios: esculpían sus faraones muertos o sus dioses de esa forma geométrica y abstracta porque para ellos la verdadera realidad no era la de ese universo fluyente, la de estos ríos y caballos que corren, y de estos cuerpos nuestros que envejecen y mueren, sino de la realidad de ultratumba. Esa realidad es inmóvil. ¿Y qué es lo que en nuestro mundo más se parece a esa inmóvil realidad eterna? La geometría. Su arte, pues, obedecía, conciente o inconscientemente, a su metafísica, a su sentido de la existencia, de la verdad y de lo ilusorio: esta vida era ilusoria, la muerte y su eternidad eran lo verdadero".
A mi modesto entender, lo que subyace de igual modo en los sueños y el arte – siguiendo el parangón que entre ambos establece Sábato - desde el punto de vista del psicoanálisis, es la relación entre símbolos que producen sentido pero que están en un momento lógico anterior al sentido, lo que solemos explicar en estos blogs como el mecanismo del significante, ligado al aspecto sonoro de las palabras, como lo sospecharon o descubrieron los poetas simbolistas que solían descubrir en eso un cierto embrujo. Si nuestra identidad está determinada por una combinación de sonidos, ajena al sentido de nuestro yo ¿Qué somos? Para afrontar este interrogante, Freud estudiará los sueños

martes, 4 de enero de 2011

QUÉ DE LA MULTI CULTURALIDAD

Esta noción tan cara a algunos y tan poco valorada por otros ha nacido bajo las banderías políticas y poco a poco no ha quedado de ella ninguna reflexión válida.

Entendemos que tomada de un modo simplista, como reconocimiento de las distintas tribus culturales como hermanas, asumiendo la capacidad de sus miembros de salvar sus marcas particulares para dejarlas por detrás del reconocimiento del fundamento común de todos los humanos, es mucho pedir a los humanitos, tan dispuestos a abrirse como a cerrarse y seguramente más a esto último que a lo primero.

Queremos rescatar, desde el punto de vista que nos provee el psicoanálisis al describir las leyes del funcionamiento psíquico, antes, durante y después de todas las marcas culturales, idéntica naturaleza.

Tenemos, mal que le pese a nuestros rasgos particulares las mismas leyes del inconsciente, de la angustia y del goce, de un ser enfrentado a la muerte.

Así como de Marx nos ha quedado, hecha cultura, que el que detenta un poder y el que a él es sometido, están hechos de la misma madera, Freud nos ha dejado que todo ser humano es en su dignidad la misma cosa. El clasismo como creencia en la superioridad de un grupo, así como la vanidad del yo, han caído.

Esta es una base indudable para la noción multi cultural y en esta sabiduría puede soportarse el intento de convivencia entre culturas. Con ella, integrando lo psíquico a lo social, puede llevarse adelante, a nuestro entender, esa brillante idea.

domingo, 9 de mayo de 2010

LA INSTANCIA DE LA LETRA EN EL INCONSCIENTE O LA RAZÓN DESDE FREUD

Este título de Lacan nos plantea que el inconsciente está estructurado según las leyes del lenguaje y que nada hay humano por fuera del lenguaje.

¿ Qué significa esto?

Hasta que Freud produce el concepto de inconsciente y muestra los mecanismos que en él funcionan, la razón estaba entendida desde la idea de que los significados de las cosas discutían entre sí según las normas de la lógica consciente. Con Descartes, y su "Pienso, luego existo", es gracias a que soy consciente de los significados de mis ideas que me armo el ser.

Desde Freud, el sujeto es hablado por el lenguaje, efecto del lenguaje, siguiendo la retórica del génesis en que el poeta evangelista San Juan dice, Soy hablado.

La descripción freudiana deja en el lugar de la causa del ser al lenguaje.

El pensamiento a partir de Freud está producido por mecanismos de lenguaje, previos a las ideas que son su contenido.

sábado, 5 de septiembre de 2009

LA ESTRUCTURA PSÍQUICA DE LA IDEA ABSOLUTA

Es cierto que la a es la primera letra del alfabeto, que la realidad no es de cualquier forma, pero también es cierto que las verdades que tomamos como absolutas suelen estar condicionadas por sentimientos personales, por las formas de pensar, por las tendencias de nuestra personalidad, generadas a través de nuestra experiencia de vida.


También es cierto que la idea que tenemos de la realidad, lo que llamamos la verdad subjetiva, es ineludible, no podemos evitar que nos parezca verdadera, que se nos imponga como verdad. ¿De qué otra verdad, de qué otro criterio de vamos a dejarnos guiar, vamos a tomar como correcto, sino de aquel que creemos ver como verdad? Puede que nos equivoquemos y después, si es así tendremos que rectificar, pero en el momento en que creernos estar en lo cierto no tenemos otra salida que seguir nuestra idea.

Entre estos dos extremos de la verdad que corresponde a la realidad - la verdad objetiva y nuestra interpretación de la realidad - hay un ejercicio de la reflexión que es el pensamiento crítico.


Este pensamiento crítico es el que se observa cuando alguien dice, al verse confrontado por un argumento que está en desacuerdo con el suyo: lo respeto aunque no lo comparto.

Esta persona tiene un pensamiento crítico, porque es capaz de pensar que puede haber una forma de pensar diferente a la suya.


El que no tiene esta capacidad crítica ¿qué haría frente al que argumenta en contra de su razón? – Le diría a su interlocutor que sencillamente se equivoca.

En otro orden de consideraciones, desde el punto de vista del psicoanálisis, lo que mueve el pensamiento es lo que Freud llamó el deseo inconsciente. A este principio motor y generador del psiquismo freudiano, Lacan lo tomó para explicar que el pensamiento es un eterno buscador de verdades.


Justamente como el principio rector es el deseo, y para desear es necesario que haya algo que no se haya hallado – si no se cerraría el circuito del desear – el pensamiento funciona como un eterno buscador de verdad.


Como en el cuento oriental del buscador de la verdad que llega por fin a la presencia del maestro mayor, en una alta montaña en que el hombre santo medita; cuando le pregunta ¿Qué es la verdad? El maestro le contesta que la verdad es que todo fluye. Se hace un prolongado silencio que es interrumpido por un sobresalto del maestro que a su vez le pregunta: ¿Qué pasa? ¿No fluye?


Este chiste en serio expresa la verdad desde el punto de vista del psicoanálisis. Que fluye y que al mismo tiempo inevitablemente se ata a cada subjetividad producida en el sujeto en cada momento de su fluir.


Y con las verdades establecidas ¿Qué pasa? Porque es cierto que hay algunas verdades establecidas, como las que expresábamos al decir que la a es la primera letra el alfabeto, como ejemplo de lo indudable.


Estas verdades se van estableciendo, se van constituyendo como las constituciones políticas de las naciones, mediante la historia de la interlocución.

Podríamos decir que el ser humano es un ser de la interlocución. Según se van diciendo las cosas en las interlocuciones con otros seres humanos, se va constituyendo un régimen de verdades que van quedando establecidas. Relativas de todos modos a que otras interlocuciones eventualmente las puedan ir modificando, aunque su ratio de estabilidad es máximo en el sistema.

Tendríamos que cambiar todo el alfabeto para que la a no fuera su primera letra. Es posible, pero tendríamos seguramente otro idioma y muchas cosas habrían tenido que cambiar en el camino. Varias vidas, varios amores, varias guerras, por ejemplo. Algunos siglos quizás.


El hecho de que nuestra naturaleza esté sometida a esta necesidad deseante eterna, genera un estado perpetuo de incomodidad, de duda, de incertidumbre, del que no podemos escapar. Eso no significa que no lo intentemos, es más, nos pasamos la vida intentándolo.


Por eso, ante la posibilidad de creer o sentir que hay una idea absoluta, vale decir absolutamente segura, creer en ella será una de las mayores tentaciones que podrá sentir el hombre.


Como dice Estanislao Zuleta, ante la promesa de cualquier idea absoluta, multitudes de seres humanos estarán dispuestos a dar su sangre por defenderla.


Luis Schnitman

Madrid. 2.09.2009

sábado, 2 de mayo de 2009

Reflexiones acerca de “El mito de Sísifo” de Albert Camus

¿Es necesaria la discreción cuando se habla de las grandes verdades?

Esta es una pregunta que, según como se responda, rompe o nos induce al uso del razonamiento como una defensa.

Con grandes verdades nos referimos a lo que los filósofos llaman el fundamento: En una situación existen prioridades, y el fundamento es la prioridad básica. Es la función del axioma en el razonamiento.

En las clases de lógica escuché que un axioma era una idea o concepto que es necesario aceptar para desarrollar una teoría. Es una necesidad teórica, decía Oscar Masotta en sus clases. Esto me sorprendió (¡todavía me sorprende!) porque socavaba mi noción de que la ciencia era un conocimiento absoluto.

¿Cómo podía tener axiomas; ideas básicas que no estaban probadas y eran comodines usados para que no se cayera el argumento? ¿No significaba esto que todo el argumento resultaba falso? ¿O había algo que se me escapaba?

Empecé a pensar que lo que se me podía estar escapando era que la ciencia no era un conocimiento absoluto, sino construido en una relación entre la teoría y la práctica. Después descubriría que esto es lo que se llama praxis.

Me ayudaría la lectura de Bachelard en su trabajo El espíritu científico, psicoanálisis del conocimiento objetivo, en que plantea la ciencia como un camino de errores rectificados, una investigación. Y al espíritu científico como el deseo de la construcción permanente del conocimiento, o como ya es posible decir, la construcción permanente del error.

Todo ello significa que la ciencia reconoce que no hay todo, sino constructo: trabajo de construcción.

Dice Camus que los dioses condenaron a Sísifo al infierno de levantar para siempre una roca que se volvería a caer después de levantarla, porque se le juzgó culpable de haber hablado con ligereza de los dioses, al revelar sus secretos.

Esto de revelar los secretos de los dioses, ¿De qué va? ¿Por qué es materia tan sensible que no ha de ser revelada?

Creemos que estos secretos de los dioses, son los fundamentos, los axiomas del conocimiento. Los comodines que han sido elegidos – diseñados como se diría hoy – para hacer coherente la teoría que descifra el sentido de las cosas.

- A la pregunta sobre la verdad objetiva: ¿Quién dice lo que es?
- Puede responderse: Los dioses.
Nosotros diríamos que, en todo caso, hay un decir sobre las cosas. Y en esa dimensión, la verdad es lo que se dice de ellas, la corriente de opinión. En la ciencia, la concepción del conocimiento.

Aceptando lo anterior, en que los dioses se vuelven una cuestión a dirimir entre los hombres, revelar sus secretos, los axiomas, es una cuestión sobre la que es necesario ser discreto.

Si el conocimiento sobre las cosas está en permanente construcción, es necesario tener cuidado con rebatirlo con ligereza, porque se atentaría contra las certezas que los humanitos (que nos creemos mucho y somos poquito) necesitamos para vivir.

Sin olvidar que el que devela las verdades de los dioses también depende de estas certezas. Ya que nadie, tampoco Sísifo, escapa a esta necesidad.

Por esto, por la piel de los otros y por la propia piel, es necesario ser discreto. Por lo que nos parece razonable la tesis de Camus sobre que el motivo de la condena de Sísifo fue la ligereza que cometió con los secretos de los dioses. Una gran inteligencia en la expresión requiere de una gran discreción.

Me acuerdo de la frase de algún místico europeo, quizás Eckhart, que dejó dicho que Las grandes verdades deben ser sepultadas debajo de una montaña de piedras a la espera de los picos y palas de los elegidos. En esta dirección me parece acertada.

Sísifo prefirió dotar de agua a los ciudadanos que dar su alabanza a los dioses.
Como pago al jefe de gobierno de la ciudad, por la información sobre el rapto de su hija Egina a manos de Júpiter, le pidió que creara un acueducto. Por ello fue condenado.

Dice Camus que su condena consiste en tener conciencia de que su destino no tiene salida. Y que al tener conciencia de esto, al no hacerse falsas esperanzas, se libera. Al mirar con desprecio su situación, se pone fuera del alcance de los dioses, y es dichoso.
Cada vez que baja de la montaña para volver a subir la piedra, es feliz.
Expulsa de este mundo a los dioses que habían entrado con la insatisfacción de los hombres y su afición a los dolores inútiles. Hace del destino un asunto humano que debe ser arreglado entre los hombres.

Este universo sin amo no le parece estéril ni fútil. Cada uno de los granos de esta piedra, cada trozo mineral lleno de oscuridad, forma por sí sólo un mundo, dice Camus, hay que imaginarse a Sísifo dichoso.

Es curioso y hasta chocante que la tortura del personaje, una de las torturas míticas que más nos impresionan, pueda ser vista como una fuente de dicha.

Nos hace preguntarnos desde qué idea del sujeto nos habla Camus para llegar a esta conclusión.
La primera idea que nos viene a la mente está dentro de la concepción que tiene el psicoanálisis del sujeto, la del inconsciente, la de la teoría del significante de Lacan, que considera que el motor esencial del hombre es inconsciente, el que Freud nos enseña como un mundo de combinación, un juego de abalorios, una creación de colores, previo y determinante de todo universo de sentido.

Cuando Camus nos habla de conciencia de esta situación, de una conciencia feliz y liberadora, entendemos que se refiere al conocimiento de este fundamento psíquico que, al liberarse de los dioses se libera de la representación del sentido.

Por eso su Sísifo pasa de la más agobiante de las torturas, a la liberación de la condena al sentido. En esta maniobra incluye a todo destino humanito.


Luis Schnitman

Madrid. 2.5.2009

sábado, 19 de julio de 2008

SER HUMANO VIRXILIO VIÉITEZ

Acabo de leer en las páginas de El Mundo, de Madrid, 16/7/2008, el obituario por un Señor que no conocía, debido a lo cual considero un atrevimiento por mi parte redactar estas líneas, pero lo hago de todos modos por la profunda impresión que esas líneas de homenaje me han producido.
Según el cronista, fue un gran artista que hizo sus imágenes fotográficas entre el todo y la nada.
Un hombre de pueblo, poco hablador, que se ganó la vida con un estudio fotográfico para fotos carnet y bodas y que, sin otra formación que sus zapatos para andar casas y caminos vecinales, produjo una obra universal.
Como una analogía, el cronista habla de otro fotógrafo que busca “la esencia del limo, la vida tal cual”, para ubicar lo que Virxilio fotografía: “Una extraña estética donde el ser humano lo ocupa todo, con una figura sin adornos; la sencillez sin aderezos, la humildad que limita con lo anónimo y la nada”.
Dice que fue un artista sin saberlo.
Lo que me impresiona está en dos direcciones relacionadas entre sí.
Por una parte este “todo” en relación con la “nada”. Donde me pregunto de qué todo y de que nada habla.
Si estamos hablando de arte, estaremos de acuerdo seguramente en que hablamos de los fundamentos del alma humana. En este sentido creo que el material del cual está hecha esta madera es el de los símbolos.
Recuerdo a Calderón con su verso más profuso cuando el piadoso y encarcelado Segismundo increpa a Dios preguntándole cuál ha sido su pecado para pago tan cruel: “El pecado mayor del hombre es haber nacido”, descubre. Y a Shakespeare: “el hombre está hecho de la misma madera que los sueños”.
Para los lugares a los que llegar se puede, me quedo en mi aldea; parece haber comprendido este gallego. Y se metió para adentro, hablando poco con la garganta y mucho con su vista y sus imágenes.
Me hace acordar de algunas máximas sabias con las que nunca sabemos qué hacer, como aquella que dice que todos los caminos llevan a Roma pero a Roma no se llega jamás. Como si se entendiera que vivir es buscar.
Algunos llegan a decir que si por una de esas casualidades de la vida, en ese buscar eterno y propiamente humano llegaras un día a la prohibida Roma, debes salir corriendo y perderte, para seguirla buscando. Es la idea de que el fundamento de la vida es el deseo.
¿Por qué el pecado del hombre es haber nacido? Esto equivale a decir que el hombre es el pecado.
¿Cuál es el pecado de ser humano?
Aquí podemos situar esta cosa del “todo” que surge de la “nada” del gallego. Perdón, perdón, no puedo dejar de situar una teórica, la de la teoría del significante del francés Lacan, que nos indica que en el fondo del fondo del alma hay una red de combinaciones que se sostiene en su permanente cambio, como en un juego de abalorios en que la combinación de formas y colores produce un sentido. En el fondo del alma, una combinación de símbolos que se van cambiando y reciclando, y en la conciencia un efecto de sentido diferente en cada combinación. Cada combinación un destino, cada color, un sentido de la vida.
¿Qué vio Virxilio Viéitez en su aldea, que le hizo recalar para siempre en la quietud?
Nos imaginamos que asomado al Aleph de las combinaciones infinitas, vio que todo era lo mismo, y borró de un plumazo las variaciones exteriores del mundo lleno de búsquedas en la realidad, y se limitó a su nada de ver la claridad del alma en su calle, en su madre enferma, en sus bodas de supervivencia.
También compró una moto para andar los senderos y fijar imágenes yermas y cotidianas llenas de luz y de misterio.
Los momentos de la verdad son de amor y humor, dice Galeano. Amor es lo que genera esta búsqueda entrañable de nuestro destino. Humor, es la señal del cambio. El chiste desde Freud está ligado a la sorpresa, en tanto el fundamento del alma es el eterno cambio.
Para dar testimonio del movimiento se plantó como un árbol del bosque, y desde allí sacó fotos del tiempo.

Las otras dos cosas que mencionaba, me parecen ahora suntuarias, por lo que sólo las voy a mencionar.
Lo que me hace pensar de la formación académica como camino de conocimiento, que siempre nos plantean estos sabios auto aprendidos.
Y la otra cuestión es la relación de la particular con lo universal, de lo que sólo diré que me parece que, como dijo Tolstoi, si pintas tu casa, el mundo vendrá a ella, lo cual no significa que crea que viajar por los colores mundanos no sea un camino. No todos somos Virxilio Viéitez, que descubrió de entrada el secreto de la tierra.

domingo, 4 de mayo de 2008

Capítulo del libro de próxima edición: “Amor y Temblor. Psicología de la vida erótica”:

EL NO PUEDE RESISTIRSE A JUGAR CON ELLA
PORQUE ELLA NO PUEDE RESISTIRSE A JUGAR CON SU TONTO.

En el curioso fenómeno de la atracción entre los sexos, se pone en juego la naturaleza psíquica del objeto del deseo. Se trata de la naturaleza psíquica y no material del objeto: el objeto es objeto de deseo, vale decir, hecho de deseo.

El deseo conforma al objeto que desea, como una suerte de escultura de cosas que se van ensamblando, hasta dar una figura que coincide con la alucinación del objeto. Alucinación en el sentido que nos muestra la alucinación del sueño. Freud nos señala que el contenido del sueño es una alucinación, dado que para el soñante, lo que sueña es real. Y nos dice que, en este caso, la alucinación no implica ninguna patología. Por este camino seguimos nuestra reflexión del objeto como escultura de deseo.

Así, el objeto, en el sentido de una realidad material, no existe; es una entidad mental construida con aspectos de la realidad material, que hacen significancia (ocupan un lugar) para la tendencia deseante: son visualizables como reales por el sujeto; tienen carácter onírico. Una tarea que se nos muestra similar al muñeco del Dr. Frankestein, monstruoso y sin embargo demasiado humanito.

Lo que queda de todo ello, desde el punto de vista del psicoanálisis, es que el objeto del deseo, en forma estricta, es el desear.

Así las cosas, la mujer ocupa el lugar del objeto del deseo, que no existe. Y el hombre ha de desearla. Curiosa situación, la que está en la base de la atracción entre los sexos.
Este objeto del deseo – ridículo desde un punto de vista de la realidad material - al hombre, le es irresistible; ya que, si él pudiera prescindir de desearlo, su propia estructura psíquica dejaría de ser funcional, se desmembraría, como ocurre tal vez en la esquizofrenia.

Ella, al mismo tiempo, no puede resistirse a lo que es su propio objeto del deseo, que es el hombre deseante.
Cuando el hombre la desea como objeto, ella lo tiene, por decirlo así, a su merced; puede jugar con él en el sentido de que, al posicionarse como objeto del deseo de él, el hombre, inevitablemente, la desea. Subrayamos aquí el carácter inevitable del desear del hombre sobre la mujer. Y con ello “juega” la mujer.

En este sentido, en esta rueda de símbolos, el deseo masculino, es la base de la constitución de la mujer, por el carácter inevitable de ese deseo. Con ello puede contar la mujer, y en ello se basa el sostenimiento de su posición femenina.
Y esto, para evitar confusiones con un discurso de predominancia de ninguna posición sobre la otra, es mutuo. Por lo cual sostenemos que las posiciones son interdependientes.

Ella se fascina ante el deseo sobre sí misma y no puede resistirse a eso.

“Eso”, la irremisible atracción que él siente hacia ella. Tanto más inevitable, precisamente, en tanto y en cuanto, en el sentido de la realidad material, esta construcción es alucinatoria. Eso, efectivamente lo garantiza.

Por ello llamamos “el tonto”, a la posición masculina del hombre deseante. Este “tonto” es, por lo tanto, condición y eslabón de funcionamiento de la realidad psíquica, por lo que a este tonto lo reivindicamos.
Como decían los sabios orientales de la tradición sufí, que se llamaban a sí mismos “los idiotas”, usando una alusión de humor, para lo que de su pensamiento no terminaban de comprender los esencialistas del objeto, los necios.

Luis Schnitman
Madrid 04/05/2008

sábado, 5 de abril de 2008

LA PERVERSIÓN DEL DESEO

El caso del presunto asesino y violador de la niña Mari Luz, que está en estas fechas conmoviendo a la opinión pública española, nos hace pensar en el mecanismo mental de la perversión.
¿Cómo puede un ser humano llegar a desear semejante cosa?: Violar y matar niñas. Así como también violar a su propia hija.
Cada vez que aparece en los medios o nos enteramos por cualquier vía de estas escalofriantes perversiones, nos surge la misma pregunta. ¿Cómo es posible? Una respuesta emocional y muy normal es la condena moral, por ser un ser despreciable más allá de todo lo imaginable, un monstruo.
Pero por otro lado también hay gentes que se preguntan cómo puede una mente llegar a este tipo de conducta.
¿Cómo? ¿Cuál es el mecanismo que desarrolla una mente para llegar a hacer estas cosas?
Una cuestión que también interesa en estos días, es pensar en las medidas que puede tomar una sociedad para protegerse de los paidófilos y violadores, es si estos penados, pueden dejarse en libertad sin cometer nuevas agresiones, vale decir si son rehabilitables.
Como psicoanalista me pregunto ambas cosas, vale decir cuál es el mecanismo mental de tan extremas perversiones, y si pueden rehabilitarse, lo que equivale a preguntar si alguien que llega a eso puede curarse.
En primer lugar nos preguntamos qué es la perversión, cuáles sus mecanismos.
El ser humano desea, busca hallar en el otro, en el mundo, el complemento de sí mismo, o incluso su espejo, a otro con el que se pueda identificar.
Partiendo de esta base vemos que, en la primera infancia, en que está reconociendo la existencia del mundo y las cosas, todo le llama igualmente la atención, el mecanismo del deseo por lo tanto se fija en todo, en cada una de las cosas con las que se encuentra. Acordémonos del niño que comienza a gatear, y se detiene en cada una de las cosas que captan sus sentidos, ojos, tacto, gusto, etc. y en cada una de ellas se queda arrobado, con toda su atención concentrada como si en esa manchita en el suelo, en ese sabor, en esa luz, se concentrase todo el universo.
A este niño de los primeros tiempos del desarrollo psicológico, Freud lo llamó por eso, perverso polimorfo. En el sentido de que tiene la capacidad de desearlo todo.
¿Qué le pasa después en los estadios sucesivos de la maduración psíquica? - Empieza a ser condicionado por las formas de mirar de la educación de su medio cultural, de su familia, del colegio, del mundo mismo.
Por lo tanto el sujeto va aprendiendo a particularizar los objetos deseables, por la corriente cultural, por sus gustos, por sus propias experiencias deseantes.
Si aceptamos lo anterior como el mecanismo normal, podemos pensar que la perversión es una maduración anormal del deseo, o una falta de maduración del mismo.
El niño primero nace en una simbiosis con su madre, vale decir que nace en una dependencia a vida o muerte del que lo cuida. Esta persona, habitualmente su madre, se denomina en psicoanálisis “función madre”. Si esta función no es asumida por alguien, el niño no tiene una base sobre la que desarrollar sus mecanismos. La primera fase entonces es un mundo donde niño y madre se perciben como simbiosis, como dos en uno. No hay dos en la percepción, sólo uno.
En la siguiente etapa, con la función que llamamos “el tercero”, que es una función separadora de los dos de la simbiosis, llamada también “función padre”, el niño descubre los demás objetos del mundo. A partir de ahí comienza su interés indiscriminado por todo lo que se encuentra en su camino, es el perverso polimorfo que dijimos, después de la cual viene la selección por la cultura, gustos, etc.
Entonces, el perverso, ¿como se forma?
Rechazando la entrada en el mundo donde todo le llama la atención, donde todo es objeto de su deseo e interés vital.
Queda entonces fijado a la primera posición simbiótica con la madre.
Los cuadros por todos conocidos de la sobreprotección infantil son un intento de la madre de producir una fijación a ella del deseo del niño. Esto va en la dirección de lo que el perverso produce en su mente, pero sin llegar a eso, queda en un lugar de conflicto en la posibilidad de asumir su propio deseo. No llega a ser un perverso. Pero puede acercar al lector a la idea de lo que es la posición perversa.
El perverso, siguiendo esta línea de razonamiento, sería aquel que logra no salir de la posición con la madre, en cuanto a que se fija en un solo objeto de deseo. Ese único objeto puede explicar la absoluta intensidad pasional que sobre él ejerce.
Nada hay en el mundo que pueda competir con ese objeto, es su fetiche.
Esta posición de deseo por un único objeto puede ser más o menos absoluta. En todos los casos de perversión, el objeto fetiche que monopoliza la energía, el interés del deseo, es central, pero no en todos los casos ejerce del todo el monopolio de la atención. Cuanto mayor sea dicho monopolio, más grave es la perversión del sujeto.
En los casos como el del presunto asesino violador de la niña española, la extrema trasgresión de las normas que hacen funcionar la cultura y la sociedad, sin duda se trata de un sujeto perverso extremadamente grave.
Por esta gravedad de la patología no es difícil presumir que la cura es una posibilidad muy difícil de alcanzar, como parece que demuestran las estadísticas psiquiátricas forenses para este tipo de perversos delincuentes.


Luis Eduardo Schnitman
Madrid
05/04/2008



domingo, 30 de marzo de 2008

COMO CON HITLER AHORA TODO ES GENÉTICO



Como en la época de Hitler, ahora, todo es genético.
Genético es, por ejemplo, lo que hace que los personajes de la tele sean como son, hagan lo que hacen, y tengan el destino que tienen.
¿Qué no se puede ser tan ignorante? - Sí se puede. Basta verlo. Ahora, todo es genético.
En la serie de la tele llamada “Dark Ángel, la heroína”, una película digna de ser tirada a la basura, pero que vale la pena verla por la chica, que es lo menos genético que podamos imaginar, ya que es, digamos, increíblemente humana, buena, capaz, bella, bonita y femenina, y que lucha contra los malos que le dicen que su ADN está totalmente determinado, y que van a averiguar cuales son sus planes, en el análisis de sus componentes.
Da ganas de vomitar.
Esta es la cuestión: Se ha popularizado la idea que toda la conducta humana, está determinada por el ADN corporal. Que el cuerpo determina el pensamiento.
Esto es así, como en la época de Hitler. Bajo su gobierno ésta era la ideología, y sus especialistas en estudiar la raza, determinaban un esquema por el cual a cada rasgo físico le correspondía un determinado carácter y un pensamiento específico. Por eso llegaban a la conclusión de que la raza aria era la “raza superior”.
El problema era que la premisa básica era errónea: el trabajo de diferenciación de rasgos estaba basado en la hipótesis de que lo físico determinaba lo psíquico.
En ese tiempo se basaban en los rasgos raciales del cuerpo y ahora se basan en los rasgos del ADN.
¿Cómo puede ser que grandes investigadores estén tan confundidos? Esto era sorprendente en los tiempos del nazismo y nos sorprende también ahora.
Pero conviene recordar que la historia de las hipótesis de trabajo sobre las que se construyen grandes falsas conclusiones, es lo normal en la historia del conocimiento.

Ello fue bien expuesto por Gastón Bachelard en su libro “El espíritu científico – Psicoanálisis del conocimiento objetivo”, en que elabora la noción de “obstáculo epistemológico”.
¿Cuál es la importancia de todo esto?
Que si todo el mundo llega a pensar que todo lo que somos y pensamos es genético, el espíritu desaparece. Para decirlo con más precisión, la idea que tenemos de lo que es el espíritu, desaparece.
¿Cuál es la idea del espíritu que tenemos? – Que es una aventura, una verdadera aventura de invención. Lo que los cristianos llaman el libre albedrío.
Me gusta pensar que hay una parte de nosotros mismos que depende de nuestra propia gestión psíquica, que no estamos totalmente sobre determinados, ni por el ambiente, ni por el cuerpo.
Hay un detalle: que el espíritu sea así, no es sólo una idea de cómo es el espíritu que somos; sino que existen argumentos para demostrarlo.
En la teorización psicoanalítica, podemos sintetizarlo en las leyes del inconsciente de Freud y, en su lúcido seguidor, Lacan, con su “teoría del significante”.
- Pues, así que el Señor tiene demostración, podrá decir el lector. - Pues sí, el Señor la tiene, y deberíais dejar de lado la ironía.
¿Que se os ocurre decir que no creéis en la ciencia? Bueno, bueno, no es una cuestión tanto de ciencia como de conocimiento pero, de todos modos, si decís que no creéis en la ciencia, deberíais dejar de lado los teléfonos móviles, toda la tecnología. ¿Que esto podría ser mejor? Bueno, si optáis por el primitivismo, guay, os espero en la isla.
Si, da igual, en cuanto a lo esencial, pero no es esa la cuestión. La concepción del psiquismo estará en juego siempre, con la tecnología que fuere, el hombre fue un loco desde la época de las cavernas a las cumbres magnéticas de Nueva York, o en Calatayud. Pensamos o no pensamos, y qué entendemos por pensar. Quo Vadis Dómine, la cifra latina: de dónde venimos, dónde estamos y para dónde vamos.
¿Qué eso de pensar es muy complicado? – Es cierto, mejor es el gen.

Luis Schnitman