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sábado, 22 de septiembre de 2012

NUESTRO QUERIDO HUMANITO, HALLADO EN




“Aureliano Buendía rasguñó durante muchas horas, tratando de romper, la dura cáscara de su soledad. Sus únicos instantes felices, desde la tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo, habían transcurrido en el taller de platería, donde se le iba el tiempo armando pescaditos de oro. Había tenido que promover 32 guerras, y violar todos sus pactos con la muerte y revolcarse como un cerdo en el muladar de la gloria, para descubrir con casi cuarenta años de retraso los privilegios de la simplicidad.”

De: Cien Años de Soledad
Gabriel García Márquez
Aracataca, Colombia (Marzo, 1927)

domingo, 29 de enero de 2012

ROBERT MUSIL. EL HOMBRE SIN ATRIBUTOS. Los condicionamientos del Yo.



Es una compleja obra en que lo esencial es que el Yo no es el centro del psiquismo sino su coordinador entre las pulsiones inconscientes y la realidad.
Si nos confundimos en esto invirtiendo sus funciones, colocaremos el Yo en el centro del sujeto y perderemos la esencia de nuestra vida.
Occidente – no deja de ser una generalización – ha propuesto desde Roma que el Yo es el centro.
La falta de límites del capitalismo, su funcionamiento como casino al mandato de la ambición, es un mecanismo del yo.

El personaje de la novela es un hombre sin atributos pero con humanidad. Tiene el saber que reconocer a los atributos del yo (prestigio, triunfo, poder, inteligencia, etc.) como la esencia el sujeto,  es un error. Por eso reivindica su humanidad por carecer de estos.

El hombre sin atributos es el hombre humano. No es un hombre vacío, es un sujeto del deseo, un humanito.

lunes, 19 de diciembre de 2011

CRISIS: NO PASA NADA Y PASA TODO. LA CADENA SIGNIFICANTE GIRANDO EN EL VACIO.

Un comentarista radial esta mañana expresó su asombro de que un rumor negativo hiciera caer países y una declaración positiva los salvara. Se preguntaba con buen sentido, cuál era la naturaleza de la situación actual para que las palabras tuvieran tanto efecto sobre la realidad.

Se ha instalado una situación de desconfianza dentro de una sociedad en que la verdad está sustituida por eufemismos.

Un sentimiento en medio de un vacío, hace que los rumores y opiniones resuenen como ecos confusos que impactan nuestros más profundos temores.

Sufrimos un déficit de palabras significativas.

domingo, 27 de febrero de 2011

DON FREDDO TAMBIÉN ES HUMANO

—Soy humano - dijo Don Freddo - cuando me doy cuenta que el lúbrico cuerpo sugerente de una mujer no es nada más que una máscara de la nada y sin embargo caigo como un loco bajo su sugestión y la deseo como si fuera una realidad absoluta. Puedo ser inteligente pero no puedo evitar ser humano.

—¿Todo es ilusión Don Freddo? – dijo Lucía.

—La realidad humana está hecha de ilusión pero no es ilusoria. Como es lo único que tenemos, la ilusión es lo que nos determina, por eso para el ser humano nada tiene más realidad que la ilusión.

Las percepciones demiúrgicas, el amor, el odio, el miedo y todas las grandes ilusiones, toman su poder de la materialidad de la ilusión.

domingo, 12 de diciembre de 2010

TENDENCIA SEXUAL EN EL HUMANITO

Lo delicado de la función de la teoría es que entre sus efectos está la producción de la personalidad.

Por eso estamos en contra de la concepción cognitiva conductual del sujeto, que produce un sujeto transmisor de información y estamos a favor del psicoanálisis, que produce la personalidad creativa de un sujeto de enigma.

sábado, 16 de enero de 2010

EL SUEÑO DEL HUMANITO Y LA BELLEZA


Anteanoche tuve un sueño. Fue, en su última parte, casi una pesadilla. Estaba tratando de explicar a alguien mi idea de la belleza, e iba buscando una imagen que la representara.

Recorríamos un paisaje que, poco a poco, llegaba al punto de la belleza. Se hacía rogar, pero finalmente apareció ante mis ojos.

Era una especie de edificio o elemento que destacaba sobre el llano, y fue definiéndose poco a poco.

En ese momento le dije a mi acompañante: Es eso, mira allí, allí está.

Al mismo tiempo que se iba definiendo la imagen, vi que estaba de pie, de forma inestable, sobre una cornisa de piedra; y curiosamente – en el sueño soy consciente de esta rareza – en el último instante en que la imagen de la belleza se concretaba, mis pies resbalaban hacia el vacío, y le pedía a mi amigo que me ayudase a sostenerme.

Asociaciones con el sueño:

Me parece una situación relacionada a la cuestión del significante. Lo natural es buscarlo, por lo cual, cuando lo encuentras, te ves amenazado. ¿Qué hacer, humanito, ante esta especie de condena a que la búsqueda obliga?

- Buscar, sin encontrar jamás, es tu destino.

Quien se empecina en quedarse con los productos de lo buscado, construyendo un mundo de cosas encontradas, se torna fanático y destructivo; tanto para él como para los otros.

El humanito, que se cree mucho y es poquito, tiene razones basadas en su dependencia inconsciente (del significante), para creerse mucho. Y para ser poquito también tiene razones: las de poner pies en polvorosa.


sábado, 21 de junio de 2008

EL HUMANITO Y LA REPRESENTACION IMPOSIBLE DE UN FINAL

En lo inconsciente todos son símbolos, nadas con lugar, lugares vacíos que toman sentido por su relación con otros lugares vacíos.
Esta concepción produce algún vértigo. El mismo que se produce en nosotros cuando la palabra muerte se acerca a nuestro vocabulario.
Por el contrario, el efecto del síntoma es de plenitud de sentido.
Por lo tanto nuestra naturaleza es de tal tipo que nos aferramos al sentido en la medida en que el sentido nos aferra.
La conciencia de un final no tiene ninguna representación a su favor, porque la representación de cualquier sentido es vivida como una plenitud. El sentido, su representación, como por ejemplo, ¡qué calor! es acompañado de la sensación de plenitud. No nos cabe duda de que sentimos lo que estamos sintiendo.
Por ello no puede haber representación de un final.
Y por eso, contra toda evidencia histórica, el humanito se siente un dios.
La muerte, incluso la limitación de cualquier tipo, le es imposible al humanito. Esto al humanito le rompe los nervios literalmente.

sábado, 24 de mayo de 2008

AMOR Y TEMBLOR . INTRODUCCIÓN

La fuerza de la naturaleza
humana es la sorpresa


- La relación sexual sorprende a sus actores, porque:

Ella no puede creer que se ofrezca.
El no puede creer que ella lo desee.

Es una relación de malentendido, en la cual se alcanza, o al menos se desarrolla, lo imposible, función de lo sagrado.

La realización psíquica de lo imposible es el estado de goce o creación, que sostiene la mente. No de otra cosa trata en esencia la aventura del humanito.*

Amor o poema, en el humanito todo es creación, poyesis.

- El soporte del pensamiento depende por entero del sostenimiento de la palabra:

Palabra, estricto límite, “superado” mediante su desplazamiento de un punto a otro de la red de las palabras; paradoja de lo imposible-realizado. Una superación productora de ilusión - que no ilusoria - producción imaginaria con efectos de estructura.

- Cuando la palabra no es posible, se suspende el
proceso de producción de sujeto:
Este cae en regresión: reinicia desde un punto lógico anterior, la producción de su imposible.

- Por ello cuando dejamos de aprender enfermamos.

- La regresión es el primer paso, tanto de la producción de la enfermedad, como de la recuperación del pensamiento.
Una u otra dirección, depende de que logremos o no reencontrar, a partir de este paso atrás, el sendero de la estructuración del sujeto.
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* Humanito. Inventamos este término para situar al humano en un nivel modesto. Con una naturaleza que oscila entre la idealización inevitable de sí mismo, y la inevitable fragilidad de sus logros. Intentamos ser modestos, pero no podemos evitar inflarnos como un globo. Resulta como un recordatorio.

domingo, 13 de abril de 2008

RELATIVISMO



El 3 de abril del presente 2008 en Granada, Umberto Eco le dijo al periodista de El Mundo, de lo mal que se usa la acusación de “relativista” aplicada a la izquierda. Dice que se usa como el equivalente de “fascista” para la derecha. “Si quieres insultar a alguien de izquierdas di que es un relativista”.
Entiendo que denuncia la falta de rigor con que se utilizan ambos términos como si no tuvieran límites.
Creo que está de moda usar la palabra relativismo como sinónimo de nihilismo, vale decir de no creer en nada.
Creo que se dice este tipo de cosa desde la perspectiva de la filosofía de los valores, que considera que la realidad humana está basada exclusivamente en las valoraciones éticas de las situaciones de la vida, lo que peca de generalización, ya que se pueden concebir estas situaciones desde otros ángulos, como el funcionalista, el estético, el económico, el cósmico, etc.
El nihilismo es, como decimos, no creer en nada desde el punto de vista de los valores de las cosas, creer que no hay valor alguno defendible, que todo da igual, lo cual es el equivalente al mal para esa concepción filosófica.
Hay algo muy interesante en lo que se refiere a los límites de las distintas concepciones. Por ejemplo, en la teoría simbólica del psicoanálisis – “todo el pensamiento se constituye con la materia de los símbolos” – a la que Lacan llama teoría del significante, que es una concepción profundamente mecanicista en que toda la esencia del alma humana se remite a funciones psíquicas; a pesar de este profundo mecanicismo, no puede prescindirse de los límites de la realidad material, ya se consideren en el sentido de los valores o de otras particularidades. En un momento dado, el sujeto simbólico elije un anclaje en la realidad.
Por lo tanto es problemático validar un relativismo como “mal” absoluto, como nihilismo.
Se puede basar el alma en los puros símbolos, pero por más que se extreme ese concepto, no puede evitarse la elección de aspectos de la realidad que tocan a lo imaginario, al sentido.
Hasta el Buda en el nirvana – al menos según la forma en que lo describe Gore Vidal en su novela “Creación” – no parece poder evitarlo, y en las conversaciones con su amigo noble se matan de la risa.
Es una risa parecida a la de los jóvenes consumidores de cannabis en sus primeras experiencias, donde ven que la realidad habitual no existe en cuanto a que no es soportada en el sentido las cosas, como siempre lo habían creído, y al verlo les hace efecto de chiste, porque por un lado desaparece la realidad y por el otro recaen de inmediato en el sentido de la misma.
Me acuerdo de una notable experiencia personal. Hace un tiempo me hallaba solo en una noche de hotel durante un viaje, y fui afectado por una gastroenteritis con violentos vómitos. Yo nunca he superado un cierto miedo infantil a vomitar, que me hace temer morir en ese momento. Y en esta situación como imaginará el lector no las tenía todas conmigo.
Pasé varias horas nocturnas sometido a esta situación atroz. Los reflejos del vómito me llevaban al terror a la muerte cada vez que se presentaban. Hasta aquí es fácil de comprender, es el miedo que todos los humanos conocemos cuando estamos en nuestro sano juicio.
Lo que me pareció extraño en grado sumo y es el motivo de este relato que espero excuse el lector lo que de otro modo sería de dudoso gusto de mi parte, es que cuando se pasaba el período atroz del reflejo gastro esofágico, el que se repetía una y otra vez con un intervalo de 15 o 20 minutos, se borraba totalmente el recuerdo del terror.
Vale decir que mi sentimiento de acercarme a la muerte aparecía cada veinte minutos con la aparición de la crisis y desaparecía absolutamente en el espacio de descanso.
Entiéndaseme, no olvidaba el recuerdo intelectual del miedo que acababa de padecer, del mismo modo en que lo recuerdo en este momento al relatarlo, pero lo que desaparecía por completo era la sensación de verdad de este horror. Hasta tal punto desaparecía que si no fuera porque mi memoria lo sabía, no hubiera creído en absoluto haberlo sentido.
Esto me hizo pensar mucho en lo que se llama el mecanismo de la negación. Mientras pasaba por semejante infierno, me daba cuenta con toda claridad cómo pasaba de esta conciencia del terror a la anulación de su verosimilitud.
Vale decir que en los minutos de terror no había nada más lejano a mi percepción que la posibilidad de dudar de tal sentimiento; mientras que, al dejarme descansar el reflejo, caía bruscamente tal percepción.

Me dije a mí mismo, experto teórico en el mecanismo de la negación: este es el poder real de este mecanismo.

Al evocarlo hoy, habiendo pasado varios años de la experiencia que relato, sigo asombrándome de la capacidad de este mecanismo – una capacidad que se me antoja adjetivar de absoluta – para borrar la más intensa de las creencias posibles.
Es algo que escapa a mi razón intelectual, pero que no puedo negar en el recuerdo de lo vivido.
De este modo, la risa del Buda y su noble amigo en el relato de Gore Vidal, al igual que la risa de las experiencias primeras de la marihuana, como mi propia experiencia con el temor a morir muestran, demuestran quizás, o sugieren al menos de un modo fuerte cómo más allá de las concepciones simbolistas que nos alejan de la vivencia ideológica de la percepción, a la que la educación y la adaptación a la realidad nos acostumbran, no puede el pensamiento desprenderse del retorno al sentido.
Por ello, el límite del relativismo, que suele usarse actualmente como si fuera posible una posición mental o ideológica absoluta y nihilista, no es posible de ser evitado. El humanito no puede prescindir del sentido, lo trabaje más cerca de la noción de verdad absoluta o de verdad relativa.
Por lo tanto, toda posición extrema en este sentido estaría cayendo en el error.


Luis Schnitman
Madrid, 12/04/2008



jueves, 10 de enero de 2008

EL MAL DESDE EL PUNTO DE VISTA PSICOANALITICO


El significante se impone al imaginario. Cuando una emergencia significante impone su impronta, el imaginario no puede resistirse a ser. Es algo así como una eficacia absolutamente mecánica. Es como si dijéramos que si se mueve el eje del coche, gira la rueda.


La característica de este efecto imaginario es la del sentimiento de verdad. En el momento en que veo el árbol verde, el color del árbol se me impone como verdad. El sentimiento de verdad subjetivo tiene la característica de ser absoluto.


Aunque racionalmente yo pueda aceptar que lo que veo no sea real, no puedo dejar de verlo.


Las fobias son un buen ejemplo de esto, en el campo de los síntomas de trastornos mentales.


Aunque sea un ejemplo de una distorsión o trastorno, no por ello pierde validez en cuanto al mecanismo. Es un mecanismo salido de lugar, pero el mecanismo es el mismo que en el sujeto normal.


Un sujeto puede tener fobia a hablar por teléfono – se puede tener fobia a cualquier cosa. El sabe que lo que siente no tiene ninguna base real, sabe que el teléfono no es algo que pueda producir ese temor terrible que él siente. Ha hablado toda la vida por teléfono sin problema. Sin embargo, nos dice que, aunque lo sabe, no puede evitar sentir que es verdad.


Este es el carácter absoluto que tiene el sentimiento de verdad subjetivo.

En esta imposición del significante, mecánica e inconsciente, sobre la verdad subjetiva del sentimiento imaginario, está la base de lo que planteamos como “el mal”, desde el punto de vista psicoanalítico.


La base del mal es la imposición significante. Debido a que es el mecanismo indudable del pensamiento en que se asienta toda soberbia.


Haciendo una valoración, creemos que puede sostenerse que la soberbia es el principal de los defectos en los que el ser humano puede caer.


Desde el punto de vista psicoanalítico, toda la estructura del pensamiento está fundamentada en el amor a sí mismo, lo que se llama narcisismo.


No hay mayor fuerza organizadora que el amor, y todo amor pasa por el amor a sí mismo.

El amor al otro, recae sobre el yo, y desde allí se proyecta sobre el otro. Todo amor tiene esta doble vuelta, y en ello, en la preservación del propio yo, halla su fuerza.

La perversión fundamental pasa por la “mala” utilización de este narcisismo esencial de la estructura del pensamiento. Por ello decimos que esta perversión del narcisismo, que es la soberbia, es la base del mal.


Si bien es inevitable el mecanismo, no es inevitable su perversión. Se puede manejar el pensamiento en un sentido autocrítico. En tanto, lo que nos muestran nuestros sentidos, lo que nos hace sentir nuestro imaginario, puede ser trabajado por el mecanismo crítico del pensamiento.


Esta crítica permite superar el apego al propio sentimiento de verdad.


Lo cual no significa que el sentimiento absoluto de la verdad subjetiva sea malo en sí mismo, de ninguna de las maneras. Tiene su lugar, un lugar fundamental.

Nuestros planteamientos acerca de lo que llamamos El humanito, van en esta dirección.


sábado, 5 de enero de 2008

LIMPIEZA ÉTNICA DEL HUMANITO


Las protestas por las elecciones en Kenia están degenerando en un violento conflicto étnico.

Pero ¿cómo? Si la raza no existe. Si todos los sujetos psíquicos son iguales en su naturaleza significante.

Ya es hora de que las ideologías dejen de regir el alma del hombre.

Las ideologías son todas imaginarias, todas ellas. El armazón de nuestra naturaleza no corresponde a su imaginario.

Las ideas imaginarias son opiniones grabadas por educación pero no corresponden a la esencia de la aventura de ser humano, la cual es una poesía que va de palabra en palabra.


¿Se matan los tutcuquios con los putectonios? Se arrancan las orejas, se mutilan, incendian sus pueblos, desollan vivos a sus hijos, mujeres, hombres, viejos, jóvenes.
Queman cincuenta encerrados en una iglesia, como en la película el patriota de Hollywood.

¿Cómo consiguen no darse cuenta de que lo que destruyen es ellos mismos.
El hombre, el humanito nunca puede con su imaginario. Lo confunde con su esencia de música. La sinfonía de la aventura de la búsqueda de la verdad del sujeto y del grupo cultural, se confunde con los factores circunstanciales de: Raza o etnia. Tendencia sexual. Gustos en materia caballar o equina en las carreras. Equipo de fútbol. Manera de saludar. Preferencias en el café

Sin darse cuenta de que ello no es la luz sino el reflejo de la luz en las concavidades de las piedras.

Eso es el humanito.

¿Qué etnia? si somos todos humanitos.