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domingo, 4 de octubre de 2015

IDEOLOGÍA: TOTALITARISMO DEL OBJETO.




Desde el punto de vista psicoanalítico no existen verdades absolutas, sin embargo las ideologías se sostienen en la creencia que su pensamiento es la única verdad y su visión del mundo la única verdadera. En la dialéctica del sujeto y el objeto (en la que se sostiene la relación del sujeto con la realidad), la ideología está basada en un objeto absoluto.
De esa manera no se puede ir muy lejos en las buenas relaciones entre seres humanos.
Mediante los argumentos se puede incitar a la reflexión sobre las cosas. Mediante la ideología sólo se puede dar órdenes y obedecerlas.

viernes, 20 de julio de 2012

EL OBJETO EN LA PERVERSIÓN



El objeto del deseo es una necesidad del sujeto por lo que éste lo construye para ser sujeto.
En esa necesidad radica la fuerza de la atracción del objeto sobre el sujeto, y no en su “atractivo” ni en sus características.
En las modas actuales sobre vestiduras excéntricas, por ejemplo en los góticos, o en los tatuajes o en los piercings, podemos ver que los que participan en esos rituales se sienten atraídos por ellos mientras los de gustos clásicos sienten rechazo por las formas de esos objetos.
Otro ejemplo más lejano es el del pié de la japonesa aristocrática de la cultura Samurai, limitado en su crecimiento natural para evitar que vaya más allá de la medida marcada por el buen gusto y que a la mirada de un occidental resulta deforme.
La neurosis es una posición de sometimiento a esta atracción hasta el punto de construir una ideología del objeto adecuado. Lo que el neurótico siente adecuado lo convierte en una ideología, una suerte de naturalismo del objeto, como quien dice que las cosas son como son porque eso es evidente, vale decir una idea del objeto adecuado basada en el sentimiento.

La perversión por el contrario es el rechazo a la atracción y a toda ideología del objeto.

En su pasión por la fijeza del objeto el neurótico vive las vicisitudes emocionales entre idealización y desvalorización propias de su construcción del objeto, como un destino vital.

El perverso en cambio sabe de la ley del deseo y convierte este saber en su objeto.
No goza de la atracción constituyente del objeto convencional de las costumbres culturales sino que es atraído por el ejercicio de rechazo a esa ley y paradójicamente este rechazo se convierte en su objeto.
No se independiza del objeto - que sigue siendo para él una necesidad como sujeto existente - sino que agrega un bucle en el deseo por el objeto cultural del que se independiza para recaer en su atracción en una segunda vuelta.

Cuando se le propone un sistema de valores lo rechaza y este rechazo de la propuesta es su propio objeto.

sábado, 15 de octubre de 2011

EL OSCURO OBJETO

El rostro tapado de las mujeres en los países árabes, y el cuerpo tapado (en tiempos post modernos esto ha cambiado bastante) de las mujeres occidentales, no deja de impresionarme.

¿Cómo es posible que para un hombre árabe la observación de la mujer descubriendo su rostro sea una experiencia fantástica que no le permite apartar la vista? Esto se pregunta asombrado un hombre occidental.

Nos acordamos del semiólogo Roland Bartés cuando dice: El objeto del deseo es el borde de la tela al descubrirse

Esto nos muestra la subjetividad absoluta del objeto del deseo, que no se trata del objeto en sí que en todos los casos es inicuo, sino que nos sea mostrado de determinada manera – de a poquito - para que nuestro deseo sea atraído hacia él.

No veo en ello razón para el nihilismo sino la manifestación de la naturaleza psíquica humanita que sólo puede resolverse a mi entender mediante el pensamiento creativo, creación de nuevas máscaras en el maravilloso carnaval deseante que arma la realidad.


domingo, 10 de abril de 2011

LA RELACIÓN CON EL OBJETO


Mika Waltari en su novela Sinuhé el Egipcio, refiriéndose a una mujer maestra del erotismo, dice por boca de un personaje adolescente enamorado de ella:

“Su marcha me dejó sumido en una espantosa sensación de vacío, como si me hubiese arrojado de cabeza a algún sombrío abismo.”

Asombra el tono tan elevado, hasta exagerado, del sentimiento de pérdida que sufre el personaje ante el alejamiento del objeto.

Vivir en relación íntima con los objetos de su interés es una característica propia del funcionamiento psíquico humanito. Gracias a este mecanismo se sostiene el mundo y no pocas veces la intensidad de estos sentimientos es tan grande que llega a provocar problemas de dependencia o apego exagerados.

Una enfermedad propia de la incapacidad de llevar a cabo el duelo emocional por la pérdida de un objeto amado es la melancolía, en que la persona se siente como muerta, como si la ausencia del objeto amado hubiese caído sobre sí misma quitando todo valor al sentimiento de la propia vida.