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sábado, 17 de febrero de 2018

LABORATORIOS DE GUERRA IDEOLÓGICA.





Están trabajando sin interrupción durante las 24 horas del día, en una guerra informática global.

Una línea de esta batalla es la de construir una hegemonía sobre los otros; la otra  es la de construir una multiplicidad de centros de poder.

Por alguna razón que no es fácil desentrañar, en este tiempo, esta puja por la verdad social, es más encarnizada que nunca.

Hace cuarenta años, joven en mi edad, en mi ciudad natal de Buenos Aires,  empezaba la guerra sucia con los primeros desaparecidos, los primeros cuerpos deshechos con dinamita, los primeros disparos nocturnos. La vida, en general, seguía igual, pero un día, el barman español de nuestra cafetería dijo que lo que se sentía era un clima de guerra. Todos quedamos impactados por esta frase que a partir de ahí se empezó a hacer consciente.

Como en ese tiempo de las armas argentinas, siento ahora, en los medios de comunicación mundial, un clima de guerra.

Con el psicoanálisis se ha descubierto que en la mente humana hay un pensamiento inconsciente. Por más que en este tiempo se debata contra el psicoanálisis y se defienda por el contrario una visión de la mente desde el punto de vista de la filosofía de la consciencia; por más que esta guerra ideológica de gran intensidad vaya dirigida contra la visión psicoanalítica del sujeto, todo el mundo sabe que existe el inconsciente.

Ahora todo es entendido con el conductismo, que ve así al hombre. Por efecto de esta manera de pensar, en las últimas décadas se ha desarrollado un conocimiento sobre las técnicas para guiar la conducta, sumamente sofisticado y de gran eficacia.
Un auténtico lavado de cerebro llevado a cabo con tecnologías modernas.

Se nos puede decir que el juicio de nuestro entendimiento  está equivocado, con el resultado ´fabuloso´ de que terminemos tomando las decisiones que nos van a hacer daño creyendo que nos haremos bien.

Digo ´fabuloso´ con oscura ironía, por no poner al lector de golpe a caer de cara en el infierno.

Podemos preguntarnos, al invertir nuestro juicio:
- ¿Qué se pierde?
- La libertad de tener un pensamiento propio, como en lo traído por Kant en sus tres principios del razonamiento:

-       Pensar por ti mismo.
-       Pensar coherentemente en idea y acto.
-       Ponerte en los zapatos del otro.

Es tentadora la idea de interpretar la posición inconsciente de esta retórica nefasta, descubriendo lo reprimido en esa posición. Sería una verdadera acción de contraespionaje.
En este tiempo necesitamos el psicoanálisis más que nunca.

miércoles, 16 de agosto de 2017

LABORATORIOS DE GUERRA IDEOLÓGICA.




Están trabajando sin interrupción, día y noche, durante las 24 horas del día, en una guerra informática global.

Una línea, es la de construir una hegemonía sobre los otros; la otra línea es la de construir una multiplicidad de centros de poder.

Por alguna razón que no es fácil desentrañar, en este tiempo, esta puja por la verdad social, es más encarnizada que nunca. De esto no cabe ninguna duda.

Hace cuarenta años, joven en mi edad, en Buenos Aires, mi ciudad natal, empezaba la guerra sucia con los primeros desaparecidos, los primeros cuerpos deshechos con dinamita, los primeros disparos nocturnos. La vida, en general, seguía igual, pero un día, el barman español de nuestra cafetería dijo que lo que se sentía era un clima de guerra. Todos quedamos impactados por esta frase que a partir de ahí se empezó a hacer nuestra.

Como en ese tiempo de las armas argentinas, siento ahora, en los medios de comunicación mundial, un clima de guerra.

Con el psicoanálisis se ha descubierto que en la mente humana hay un pensamiento inconsciente. Por más que en este tiempo, precisamente, se debata contra el psicoanálisis y se defienda por el contrario, una visión de la mente desde el punto de vista de la filosofía de la consciencia; por más que esta guerra ideológica de gran intensidad, vaya dirigida contra la visión psicoanalítica del sujeto, todo el mundo sabe que existe el inconsciente.

Ahora todo es entendido con el conductismo, que ve así al hombre. Por efecto de esta manera de pensar, en las últimas décadas se ha desarrollado un conocimiento sobre las técnicas para guiar la conducta, sumamente sofisticado y de gran eficacia.
Con tecnologías modernas, un auténtico lavado de cerebro.

Se nos puede convencer de que el juicio a favor que nos dicta nuestro entendimiento, es un juicio equivocado. Con el resultado ´fabuloso´ de que terminemos tomando las decisiones que nos van a hacer daño, creyendo que nos haremos bien.

Digo ´fabuloso´ con oscura ironía, por no poner al lector de un golpe a caer de cara en el infierno.

Podemos preguntarnos, al invertir nuestro juicio, ¿qué se pierde? - La libertad de tener un pensamiento propio, como en lo traído por Kant en sus tres principios del razonamiento:

-       Pensar por ti mismo.
-       Pensar coherentemente en idea y acto.
-       Ponerse en los zapatos del otro.

No deja de ser tentadora la idea de escuchar la posición inconsciente de esa retórica infernal moderna y producir una interpretación de lo reprimido en esa posición. Sería una verdadera acción de contraespionaje.

sábado, 23 de octubre de 2010

ZIZEC EN WALL STREET: “OBEDECE PERO PIENSA”


“El gran filósofo idealista de origen alemán Immanuel Kant respondió a la divisa conservadora “¡No pienses, obedece!”, no con otra como “¡No obedezcas, piensa!”, sino con “¡Obedece, pero piensa!”

Cuando somos sometidos a un chantaje como el del plan de rescate financiero, debemos vigilar la intención de dicho chantaje, y esforzarnos en resistir a la tentación populista de expresar nuestra cólera y darnos de cabezazos.

En lugar de ceder a una expresión impotente como ésta, debemos dominar nuestro malestar para transformarlo en la firme resolución de pensar, de reflexionar de manera realmente radical, de preguntarnos sobre el tipo de sociedad que hace posible que existan chantajes de este tipo (una sociedad que, por otra parte, estamos en vías de dejar atrás).”