La propuesta actual es que la información es suficiente, aún más, que toda reflexión – salvo la necesaria para ordenar la información – es baladí.
No es una pregunta vana. Si en el mundo actual vale la pena romperse la cabeza con el ejercicio del pensamiento, para obtener un criterio propio.
Como decía Novalís, Toda experiencia humana es deleznable, pero su ejecución no lo es. En el campo mental, campo de ideas, ya fueran expresadas en nociones, conceptos, valores o sentimientos – el sentí-pensar del maestro aquel – lo que sigue teniendo valor es la ejecución del pensamiento, vale decir pensar.
¿Por el goce de hacerlo? Sería suficiente para vivir, que es de lo que se trata, ya que tenemos cerebro. Sin embargo, a nivel de la organización del mundo, saber manejar la lógica hace posible hacer preguntas, las preguntas correctas, base del éxito de las cuestiones que se nos presentan en la vida.
En síntesis: si no piensas te equivocas y cuando culturalmente no estás habituado a pensar, cuando lo requieras te encontrarás sin el instrumento.
¿Cuándo es necesario el pensamiento? En las crisis, ya que en estas se rompe la rutina y sus concepciones. Como lo decía Sócrates, en las crisis nace la lógica.