Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta Madoff. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Madoff. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de marzo de 2009

NO MENTIR. ¿INGENUIDAD O VERDAD MATERIAL?

Hablando ayer sobre la gran crisis económica mundial, de la que nadie parece saber a ciencia cierta de dónde ha salido ni para dónde va, pensé que si se trataba de una crisis de confianza, como comúnmente opinan los especialistas, y la confianza se le otorga a quien no nos miente, la gran crisis se debería a la mentira.
Acabé de decirlo y no pude dejar de temer que esta fuese una idea ingenua.
¿Por qué podría ser una idea ingenua? - Porque hablar de mentir parece tener que ver con la subjetividad, vale decir que podría no coincidir con criterios objetivos que se guían más por la noción de estructura material, que es una de las ideas que siguen siento válidas de Marx, basada especialmente en la idea de la sobre determinación económica sobre la conducta social. Pero también, pensé a renglón seguido, una de las críticas que se le hicieron al marxismo fue que le falta una teoría del sujeto, vale decir del funcionamiento psíquico. Esto equivale a decir que los mecanismos de la mente también participan de la estructura material de la realidad social; por lo cual las conductas de las personas también determinarían los asuntos sociales, como por ejemplo el mentir.
La costumbre de mentir por lo tanto podría tener validez como una hipótesis más sobre la causa de la gran crisis actual.
De lo que se concluye que cuando salgamos de esta crisis podremos tener que modificar distintas cuestiones del sistema socio económico, como por ejemplo: más capitalismo, menos capitalismo, más intervencionismo estatal, alguna otra cuestión que no sabemos vislumbrar… y tal vez exorcizar la costumbre de mentir.
Como decía, me pregunté si esto era una ingenuidad intelectual de mi parte por ser algo subjetivo o de orden moral, y a renglón seguido me dije que podría ser así a menos que la costumbre de mentir estuviera sistematizada en la realidad material de la sociedad. Y pensé en una reflexión sobre el caso Madoff, el macro estafador que se descubrió hace un par de meses, que reseñamos en un artículo titulado La pirámide general. Pensé que esta pirámide general - una especie de estructura falsaria montada en la economía social - podría ser la estructura material de la costumbre de mentir que se habría adueñado del modo de funcionamiento de las cosas del mundo humano.
La estructura de la estafa piramidal es que alguien promete algo que no puede garantizar. El que compra el producto sin garantía, en la creencia de que sí la tiene, participa en la estructura de la estafa con esta creencia. En todo caso la fórmula consiste en que ambos asumen un riesgo sin garantías, convirtiendo una inversión en una apuesta, el uno por malicia y el otro por ignorancia. Se puede plantear en ello una estructura material de la mentira. La mentira a nivel social se estructuraría como una costumbre de mentir en forma de estafa piramidal, donde todos hacemos como que invertimos cuando en realidad apostamos a que la creencia en que estamos haciendo una inversión, no se haga ver el tiempo suficiente para retirar capital y beneficios.
Mientras la costumbre piramidal de la mentira siga funcionando, aunque vayamos hacia la ruptura inevitable del sistema, vivimos del cuento que nosotros mismos nos echamos, y vivimos bien.
Un regreso a la verdad – a la ruptura con la costumbre de mentir - en este sentido, se traduce como un regreso a la creencia en la responsabilidad, vale decir valorar el respaldo económico, conceptual, moral, ético, científico, afectivo, social, etc.… generalizado a todas las actividades humanas en el orden social y personal.
¿Tiene un lugar en la realidad este regreso a la responsabilidad?
¿Sin este regreso a la responsabilidad, puede esperarse una superación de la desconfianza que nos habría llevado al borde del abismo?
¿Es concebible un mundo fuera de la costumbre de mentir?
Las palabras del estafador Madoff referidas a su fraude cuando lo interrogó la policía: todo es una gran mentira ¿podría ampliarse a casi todo?
¿Un malandrín dando pistas de la ley? Como están las cosas con los presuntos falsarios que aparentan verdad, al menos los mentirosos confesos nos ofrecen una referencia de la realidad. ¿Así están las cosas?

Luis Schnitman
Madrid. 9.3.2009

jueves, 25 de diciembre de 2008

PIRÁMIDE GENERAL

A la estafa de Madoff se la interpreta como un síntoma de la época de la ideología de la ganancia fácil, del ganar sin trabajar.
Hay quien generaliza este modelo de estafa a toda la sociedad, incluyendo la cultura y la ciencia.
Me siento inclinado a pensar como un acierto esta ampliación de la pirámide de la estafa.
Podría ser una generalización del razonamiento lógico, con lo cual se invalidaría el concepto, lo acepto. Y no voy a decir que estoy seguro de que no sea así. Sin embargo, aceptada esta posibilidad de error, y sin la ingenuidad del que se afana por ganar sin trabajar, creo que a veces especular es lícito, especialmente cuando nos hallamos ante situaciones de crisis como la actual.
Parece cierto que no se trata sólo de una crisis económica. Se habla de una desregulación, de una mayor necesidad de control. Se trata de colocar la balanza del tratamiento del mal en el medio entre dos extremos, el de la intervención del estado y el libre mercado libertino.
Alguien (de los reguladores públicos) debe haber sabido lo que se estaba cociendo. ¿Por qué no saltó la alarma?
La respuesta, más allá de lo que dictaminen los involucrados, es que el sistema libertino ha influido en la falta de regulación, o en la manga ancha por parte de los reguladores.
En este ángulo creo que se puede generalizar.
Una época de la civilización, abarca en gran medida a las formas de pensar, a las ideologías sobre el vivir. Un libertinaje financiero es parte de un sistema ideológico que se emparenta por razones lógica o económicas con una ideología de la economía del ciudadano y la familia, como ser la ideología consumista. La ideología consumista se emparienta con la de una economía basada excesivamente en el crédito. “Compre con la tarjeta, compre con lo que no tiene”. Una ideología de este tipo va en paralelo con una ideología de que la vida es fácil. La felicidad está en que tenga un vestido rojo, de una marca azul, etc. La sociedad deja de lado la ideología del esfuerzo, del trabajo, de que hasta el amor tiene un trabajo que lo produce y lo sostiene. Hasta el ocio en este sentido es trabajo.
Una ideología de lo fácil que es ser feliz y tener éxito en la vida, requiere una educación de que los problemas psíquicos no existen, en que todo es la conciencia del querer que te vaya bien para que eso se cumpla en la realidad.
Coincide también con una ideología de la acción como principio y fin de la vida. Quiero hacer, quiero viajar, quiero amar, quiero ser rico, etc. Quereres de inmediato cumplimiento.
Una ideología del no pensamiento implica una literatura fácil, de la inmediatez, de figuras de acción, en cierto sentido cinematográficas, literatura de acción o de estímulo emocional, que deja de lado el trabajo intelectual, el de pensar.
En mi espectro profesional, como psicoanalista, vemos florecer las terapias imaginarias, mágicas, facilistas. Cuando esto no funciona, porque el problema tiene gravedad, porque la persona está perdida en exceso en un camino de errores de concepción de las cosas de su propia vida, cuando se ha hecho una montaña de errores, no queda otro remedio que un verdadero psicoanálisis, una real revisión del camino. Lo que no es fácil ni rápido y sobre todo es un trabajo, vale decir que tampoco es magia. Esto descorazona la ideología facilista, la de producto sin trabajo, y se sigue con más magia imaginaria. Y se aumenta el problema, vale decir que se entra en un funcionamiento de pirámide.
Cuando las expectativas no se cumplen, si todavía se está a tiempo, no queda más remedio que ponerse a pensar. Cosa que no se puede hacer si no se tiene una verdadera formación. Nos hallamos en una situación pasada de madura: tenemos que resolver nuestras estructuras fallidas pero, aún hundidos en las fallas producidas, padeciéndolas, minusvalidos por ellas, antes de resolver nuestros conflictos, tenemos que empezar por aprender a pensar, primer paso en el mundo real, para empezar a trabajar en resolverlas. Es en todo caso, el primer paso para resolver el problema.
De este modo, en la cultura y en la ciencia, nos vamos endeudando en créditos basura que nos permitirán salir del paso e ir viviendo cada vez más a la baja. En una economía de pirámide, ya no sólo en cuanto al aspecto financiero, sino de organización de la vida y la civilización.

Luis Schnitman
15.12.2.008