Psicoanálisis, psicología, psiquiatría, cultura actual, amor, deseo, sexualidad, perversión, psiquis, enfermedades mentales, paranoia, relativismo, genética, anti genética, ficción real.
domingo, 23 de agosto de 2015
IMPÓNGALO SR. OBAMA. LA CUESTIÓN DE LOS NIÑOS INMIGRANTES ILEGALES CENTROAMERICANOS A NORTEAMÉRICA.
domingo, 11 de septiembre de 2011
FALTA DE ESPACIO SIMBÓLICO. EL MENSAJE DEL VANDALISMO, NI IRRACIONAL NI SALVAJE.

Cuando Enrique Pichón Rivière, maestro de psicoanalistas argentinos, fundó el Teléfono de la esperanza, como una línea de guardia para personas que estaban pensando en acabar con su vida, una de las primeras preguntas que se le hacían a quien consultaba era: “¿A quién quiere matar?”, basada en la enseñanza de Freud sobre la melancolía, que entendía el suicidio como un asesinato encubierto.
Aquello – persona, cosa o proyecto – que ha desaparecido, cae sobre el ánimo apesadumbrado del sujeto: “La sombra del objeto perdido que cae sobre el Yo”.Por eso en su artículo Duelo y melancolía dice que el suicidio – que, por el principio narcisista en que se basa el psiquismo humano, sería imposible de ser llevado a cabo – se explica como un asesinato encubierto. El despecho y odio hacia aquello que nos ha abandonado es lo que se trata de eliminar. El vandalismo de días pasados en Londres expresa una falta de lugar simbólico para una parte de la comunidad que queda marginada del proyecto social.
Por eso, en una reacción que va contra aquellos de los suyos que van logrando asomar la cabeza dentro del sistema, una parte de ellos mismos en los barrios inmigrantes de la ciudad, llevan a cabo una acción vandálica contra sí mismos, en este sentido semejante a un suicidio.
Por lo cual, ni la lectura que muchos especialistas de derecha han hecho como un acto irracional de salvajismo, ni la de izquierda de que hacen falta más mecanismos tradicionales de protección social, expresan lo que ocurre a los “sin mundo” en la sociedad.
El humanito se alimenta de la mirada del otro y en ella se sostiene. Cuando está ausente no hay espacio en que vivir.
Como dijo un señor alemán que en su juventud había trabajado en la construcción en España, en una reunión social de una casa de Madrid cuando salió el tema de la inmigración, con la sencillez que escapa a la academia: a los inmigrantes hay que acercarse.
